El Cristiano y la Música Secular (Quinta Parte)

Por Noel Navas - publicado el
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El Cristiano y la Música SecularTras haber pisado terreno de qué tipo de música debemos escuchar, ahora nos adentramos en nuestro propio mundo: ¿Qué música cristiana debemos escuchar? ¿Existe música cristiana mala? Nuestro extremismo reflexivo nos invita a siempre resaltar a toda la música hecha por cristianos como buena y adecuada ¿pero te has hecho esa interrogante? Demos un primer vistazo a este interesante tópico.

¿Existe Música Cristiana Mala?

En la entrada pasada hablé del modelo que Sadrac, Mesac y Abed-nego nos dejaron en la Biblia con relación a qué tipo de música deberíamos escuchar o no. En esta oportunidad hablaré de algo que muy probablemente usted jamás haya leído en su vida y es sobre qué música cristiana podría ser malo escuchar. Es que mire, ¿no ha notado que quienes se preguntan este tipo de cosas somos nosotros y no los incrédulos? Ellos nunca se preguntan: “¿Será malo escuchar música cristiana?” ¡Sólo nosotros! Por eso, a continuación le presento algunas pautas para mejorar nuestros criterios como escuchas de canciones. Criterios que a la larga nos ayudarán no solo a discernir la música cristiana que oímos, sino también la secular.

¿Hay Música Cristiana Mala?

Dentro de las dinámicas que quise implementar durante el taller que impartí en el Congreso Integral, taller que me animó a plasmar estas ideas a modo de artículos para el blog, le pedí a los participantes que escribieran en el bosquejo del manual tres razones por las cuales es malo escuchar música secular y tres razones por las cuales podría ser malo escuchar música cristiana. Les di un par de minutos y pedí que me externaran sus respuestas.

Como era de esperar, las consecuencias negativas de oír música secular fueron innumerables; sin embargo, cuándo les pregunté mencionar lo negativo de escuchar música cristiana tuvieron problemas para responder.

Si yo le preguntara eso mismo a usted… ¿Qué respondería?

Insisto que como evangélicos se nos facilita más clasificar algo como bueno o malo y no dar lugar a la reflexión debido a que el arte de pensar requiere esfuerzo adicional. Estoy casi seguro que el silencio que manifestaron los asistentes de mi taller ante la pregunta de qué perjuicios puede producir escuchar música cristiana se debe a que la mayoría cree que toda la música cristiana es buena y toda la música secular es mala. Lamentablemente hemos radicalizado nuestra postura con tal de no darnos a la reflexión.

¿Recuerda a mi amigo que dijo: “Hay música cristiana que es malo escuchar y música secular que es bueno escuchar” que cité al inicio de esta serie? Permítame ahondar en esta idea.

Mire, así como hay música secular que definitivamente es perjudicial escuchar también hay música cristiana que es malo oír. ¿Cuál es ese tipo de música? He aquí tres características.

1. Música cristiana con pobre contenido educativo.

El Nuevo Testamento dice:

La palabra de Cristo more en abundancia
en vosotros, enseñándoos y exhortándoos
unos a otros en toda sabiduría, cantando
con gracia en vuestros corazones al Señor
con salmos e himnos y cánticos espirituales.
Colosenses 3:16.

El apóstol Pablo relaciona la enseñanza, la exhortación y la sabiduría con los salmos, himnos y cánticos espirituales. Es decir, con la música y las canciones.

En la mentalidad de Pablo las canciones, para ser consideradas buenas, debían aportar enseñanza y sabiduría a la mente del creyente. Para él las canciones debían poseer un alto componente educativo. Componente que si no está presente debilita el fin más alto de la composición: La educación.

Si los evangélicos fuéramos más estrictos descalificaríamos mucha de la música cristiana que suena en las radios y hasta que cantamos en nuestras iglesias; sin embargo, la mayoría no hace eso porque no se detiene a reflexionar qué está sonando o qué se está cantando. Los evangélicos solemos ser muy descuidados.

La última vez que estuve en Costa Rica conocí a un productor, músico y compositor muy destacado del país. Mientras un amigo y él me mostraban el disco que estaban terminando y que me había dejado con la boca abierta, les pregunté: “¿Y qué canción es la que van a lanzar como sencillo en las radios?” El productor me dijo: “Lamentablemente las mayoría de canciones que suenan en las radios cristianas no tienen mayor peso literario. Así que tendremos que escoger de entre todas una que sea fácil de digerir para las masas”.

¿Sabe lo que quiso decir él? Que los cristianos consumimos cuanta cosa nos sirven sin velar de que las letras de las canciones que oímos tengan una fuerte dosis educativa y literaria que contribuya a nuestra mente.

Los evangélicos disculpamos casi todo. Cuando oímos una canción que dice: “Señor, qué lindo eres, te amo y te adoro”, por el simple hecho de que la escribió un evangélico y tiene una melodía agradable, decimos: “¡Oh! ¡Qué gran canción te dio el Señor!” Cuando realmente la canción no dice mayor cosa excepto que el Señor es lindo y que lo amamos y lo adoramos. La canción no aporta nada educativamente hablando.

¿Estoy diciendo que son malos los coritos y las cancioncitas pequeñas que muchos compositores escriben? No, habría que evaluar cada una para definir eso; sin embargo, motivaría a mis hermanos compositores a que esas canciones las guardemos para nuestros devocionales personales y no para los cultos de la iglesia. ¡Mucho menos para alguna grabación profesional! Debemos publicar nuestras mejores canciones basados en los criterios expuestos en Colosenses 3:16.

Por cierto, hace un tiempo publiqué una serie de dos partes que titulé: “El equilibrio en la composición”, con el que quise desafiar a los compositores (entre ellos: ¡A mí mismo!) a componer con mayor profundidad de lo usual.

Volviendo al punto le suplico que no me malinterprete, tampoco estoy diciendo que descalifiquemos una canción por lo amplio o corto de su letra. Si se fija, hay un par de Salmos en la Biblia que son muy pero muy cortos y bueno, ¡yo no me atrevería a juzgarlas como malas canciones! El punto no es el tamaño de la letra, sino la idea ingeniosa que aporte a la mente de quienes la escuchamos.

Aun si la letra de una canción contiene pocos versos debemos velar de que dichos versos correspondan al llamado que nos hace Colosenses 3:16 de que nuestras canciones enseñen, exhorten y contengan sabiduría.

Canciones con “peso literario”, como mencioné antes.

Continua…

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Noel Navas

Salvadoreño, ha servido en equipos de alabanza por más de 20 años. Es representante de publicaciones de ACSI Latinoamérica para Centroamérica, compositor y director del proyecto La Aventura de Componer, con el cual pretende estimular la composición de canciones en la iglesia local.

Comentarios (1)

  • NADIN SAMSI

    |

    Sin duda alguna actualmente hay un boom por la bandas de Worship; casi todos los jóvenes nos dedicamos ha escucharla y podemos notar sus letras claras de alabanza y rendición; pero también hay música cristiana que a la verdad no vale la pena oír pues no instruye ni ministra.

    Podemos encontrar en Latinoamérica famosos cantantes cristianos que para nada o nunca han ahondado en la alabanza y la adoración; los podremos observar en sus videos temáticos o en sus conciertos donde sólo notaremos que cantan, mas no alcanzan la ministración espiritual y esto se debe al carácter de sus canciones, las cuales me detengo a escuchar y me resultan aveces enraizadas un modelo de composición que resulta con un mensaje demasiado subjetivo, ambiguo, lleno de una poética y lírica confusa, donde DIOS no es visible; hay que aceptar de cierto modo que la música cristiana se torna algo atea.

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